Las empresas deben enfrentarse a un enfoque más avanzado y global en la futura información corporativa.
Javier Carazo - Madrid - 04/04/2011
La nueva década que se ha iniciado este año traerá consigo nuevos retos y desafíos para las empresas, con el fin de lograr la confianza tras la actual crisis. La implantación de la tendencia denominada economía transparente va a incidir en el contenido de las memorias de sostenibilidad que elaboran las compañías. Para finales de la presente década surgirán nuevos estándares y expectativas de sostenibilidad y la exigencia de ofrecer soluciones proporcionales a los retos ambientales, sociales y de gobierno que están surgiendo.
Así lo señala el informe The transparent economy, presentado por la Fundación Entorno-BCSD España y que ha sido elaborado por las organizaciones internacionales Global Reporting Initiative (GRI) y Volans, un think tank del experto John Elkington.
Con la mirada puesta en el año 2020, el estudio diagnostica las principales tendencias que determinarán el futuro de la responsabilidad corporativa (RC), el reporting y la transparencia corporativa. De esta forma, señala seis factores que afectarán al devenir de estas materias como son la trazabilidad de los productos a lo largo de su ciclo de vida; la creciente importancia de los límites ambientales y el papel del rating y el ranking específico para estimular la competencia.
La necesidad de que los informes de sostenibilidad estén integrados en las memorias financieras es otra de las tendencias que el estudio resalta. "Es crucial que se vea de dónde sale y a dónde va el dinero, ya no es suficiente una memoria de responsabilidad social corporativa (RSC) extra financiera", recalca Cristina García-Orcoyen, directora-gerente de la Fundación Entorno.
El liderazgo gubernamental en este campo es otro de los puntos. García-Orcoyen señala que los gobiernos deben tener las mismas reglas de juego que las empresas. Acerca de que, por ejemplo, el Ministerio de Defensa español haya publicado su propia memoria de RSC, la directiva de la fundación aplaude esta política, pero pide una actitud más transversal y se pregunta por qué no lo hacen otros ministerios.
Por último, el informe indica la búsqueda de una ética empresarial y la lucha contra la economía sumergida como otra de las tendencias de la RSC en los próximos cinco años. "En España hay mucha economía de este tipo y luchar contra ello corresponde más a las empresas, especialmente a las pymes", apunta García-Orcoyen. Además, subraya que una buena política de RSC hace más competitivas a las compañías, "ya que ayuda a correr con menos riesgos en el negocio y da más credibilidad ante el cliente".
Lugar de la noticia:
Madrid