Alternativa Responsable: Crisis, G-20 y RSE
“Las instituciones financieras deben asumir su responsabilidad por las turbulencias y deben poner de su parte para superarlas”. No lo dicen los alter-mundialistas. Lo dicen los líderes del G-20 en su comunicado del 15 de noviembre de Washington.
No podían negar lo evidente: la incidencia decisiva en la crisis de comportamientos irresponsables de muchos agentes financieros. Nunca antes un foro de similares características había concedido tal importancia a la responsabilidad empresarial entre las causas de problemas económicos de primera magnitud y en el diseño de los remedios ante ellos, oficializando la introducción en la agenda internacional de un tema hasta ahora recluido a ámbitos especializados. Basta reparar en los aspectos que la declaración de la Cumbre señala en sus “principios comunes para la reforma de los mercados financieros” y que son ya suficientemente conocidos: desde el fortalecimiento general de la transparencia y de la responsabilidad, hasta la defensa (aún con matices) del endurecimiento de la regulación y de la supervisión.
Es éste el sentido en el que en Alternativa Responsable creemos que la Cumbre -y el análisis sereno sobre la crisis que la ha motivado- puede suponer una oportunidad de muy alto valor para reflexionar sobre el delicado papel que desempeña el sector financiero en la economía y en la sociedad y para repensar con radicalidad sobre su responsabilidad social: una responsabilidad que, en correspondencia a su papel central en el sistema económico, es también especialmente relevante.
La responsabilidad social de las entidades financieras -como la de toda empresa- no puede limitarse a la realización de actuaciones responsables, sino que es toda la actividad la que debe ser responsable. Y, desde luego, no puede aspirarse a esa pretendida responsabilidad a base de que la mano izquierda (la torpe, la “social”) compense un poco y mal lo que hace la derecha (la diestra, la que sabe hacer negocios): está muy bien que una mano reparta (y cuanto más mejor), pero las dos manos tienen que actuar con idénticos criterios de responsabilidad. Si no, convenzámonos, no hay más que juegos de manos.
Vayamos al grano de la cuestión: ¿cuál es la principal responsabilidad de la banca en estos momentos? No sólo proteger su negocio con prudencia y rigor. Lo que hoy reclaman los ciudadanos, las empresas, la economía real y productiva, es que el dinero fluya y circule, que se financien proyectos, que se concedan créditos, que se eviten suspensiones renegociando préstamos, etc. Mucho más si el Estado interviene directamente para garantizar la liquidez y la seguridad. Una vez que el Estado inyecta 150.000 millones de euros y avala los depósitos individuales hasta 100.000 euros para evitar el pánico popular, ¿cumplen las entidades financieras con la contraparte del pacto? Ésa es la cuestión. Eso es RSE hoy en la banca española y ésa será la principal asignatura de la responsabilidad en los próximos meses.
Es una responsabilidad que supera la voluntariedad clásica de la RSE: una responsabilidad nacional ante la emergencia de la crisis y por la que pedirá cuentas a las entidades financieras incluso la soberanía nacional.
En esta perspectiva, la Cumbre ha dado pié a recordar la importancia que en este contexto tienen algunos temas “clásicos” de la RSE, en los que, cuando menos, el campo de mejora es considerable. Quisiéramos referirnos sólo a cuatro de los apuntados en la declaración final:
1.- La mejora de los sistemas de Gobierno Corporativo de las entidades, en los que los consejos de administración debieran asumir con plenitud la dirección y supervisión de los riesgos sociales, éticos y ambientales y la política de RSE de las entidades.
2.- La mejora de los sistemas de gestión del riesgo, introduciendo consideraciones de largo plazo y de responsabilidad general. Consideraciones entre las que no debería faltar la utilización decidida de criterios ambientales y sociales en el análisis de las operaciones crediticias, al menos en las de mayor dimensión: bastaría, por cierto, con que se cumplieran con algún rigor los Principios de Ecuador que muchas entidades han firmado y de los que presumen en sus memorias de responsabilidad.
3.- Avances radicales en la transparencia, lo que supone una rendición de cuentas exigente de todos los efectos directos e indirectos generados por la actividad. Algo que afecta de forma rotunda a esos documentos todavía básicamente decorativo-publicitarios que son los informes/memorias de RSE o de sostenibilidad, que deben convertirse en informes tan rigurosos como los financieros y con sistemas de verificación tan exigentes.
4.- La implicación decidida de los gobiernos en el impulso y control de temas centrales en la responsabilidad de las entidades financieras: porque la RSE es algo demasiado importante como para dejarlo sólo en manos de las empresas. Sin que la empresa pierda el protagonismo, es lógico, razonable y necesario que intervengan administraciones públicas y sociedad civil: porque es mucho y afecta a todos lo que está en juego.
En definitiva, cabe entender que una de las conclusiones de la Cumbre ha sido que la RSE en el mundo financiero debe inscribirse en un contexto crecientemente regulado. Mayor control interno de los bancos nacionales; funciones interventoras a organismos financieros internacionales; normas comunes y reglas internacionales nuevas; limitación -y ojalá que desaparición- de los paraísos fiscales; sustitución de los incentivos a directivos en función de resultados a corto plazo: limites al apalancamiento y control a los fondos de alto riesgo, etc. Todos estos planes, indefinidos y deseables hoy, pero posibles y reales mañana, serán la antesala de un marco más regulado, más controlado y más riguroso, en el que la RSE constituirá una seña de excelencia que incorpore solvencia, seguridad, estabilidad y confianza. Palabra esta última clave del siglo XXI, junto a la de RESPONSABILIDAD.
El grupo Alternativa Responsable está integrado por:
- - Ramón Jáuregui
- - Juan José Almagro
- - Marta de la Cuesta
- - Javier Garilleti
- - Marcos González
- - Jordi Jaumà
- - José Ángel Moreno
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