Dinamarca dice sí a la Responsabilidad Social regulada

Casi la totalidad de las compañías ha cumplido con los requerimientos del nuevo texto.
Beatriz Lorenzo.- Al tiempo que las compañías se lamen las heridas infringidas por una de las peores crisis económicas y de reputación de las que se tiene memoria, el sector público comienza a ponerse las pilas dando pie a incontables hornadas de informes, guías, pautas e incluso legislaciones que abogan por el desarrollo sostenible y la Responsabilidad Social como herramienta de gestión. Se trata de una nueva tendencia que va camino de sentar cátedra y que parte de la necesidad, para muchos, de supervisar y orientar a unas compañías que no han mostrado ser dignas de confianza durante los malos tiempos, ya que han descuidado la transparencia y la relación con los grupos de interés.

De entre las múltiples directrices y pautas que afloran en el panorama internacional destacan las relacionadas con aspectos más o menos novedosos, como los avances de las nuevas tecnologías o la Responsabilidad Social como vía para enderezar la gestión empresarial. Así, los códigos éticos, las directrices sobre economía social y los índices bursátiles responsables- otro método más indirecto de “guiar” a las empresas por el camino de la sostenibilidad y la transparencia- están a la orden del día. Para los adalides de la regulación y de la verificación externa, éstos son, precisamente, los únicos métodos válidos para garantizar la conducta responsable de las compañías, ofreciendo además comparabilidad entre corporaciones y una medición empírica del nivel de “cumplimiento” empresarial.

En Europa, Dinamarca ha sido uno de los países pioneros en establecer una legislación concreta en materia de Responsabilidad Social, que establece, entre otras cuestiones, la obligación para las grandes compañías de informar acerca de su acción responsable. Puesto que en 2010 finalizó el primer ejercicio de la legislación, el Gobierno danés ha presentado el informe de resultados titulado “Corporate Social Responsibility and Reporting in Denmark Impact of the legal requirement for reporting on CSR in the Danish Financial Statements Act”, que da fe de las primeras evaluaciones relativas a la nueva legislación, asegurando que los efectos de la ley han sido muy positivos.

TRANSPARENCIA

Entre otras cuestiones el texto legislativo- aprobado por una gran mayoría del parlamento danés- fija la obligación para las compañías públicas y privadas, así como para los inversores públicos, la inclusión de información sobre RSC en sus reportes financieros anuales. Tomó cuerpo de este modo, de forma casi pionera en Europa- algo similar ha tenido lugar solamente en Francia y Gran Bretaña- la tan debatida cuestión de la regulación de la RSC, polémica donde las haya, defendida por organismos internacionales del calibre de Naciones Unidas, que aboga incluso por su obligatoriedad. En el caso de Dinamarca, los informes y memorias de las compañías están obligados a incluir las políticas de la compañía sobre RSC o sus inversiones socialmente responsables, la forma en que tales políticas se aplican en la práctica y los resultados obtenidos, así como las expectativas de las gerencias para el futuro con respecto a la RSC y su inversión.

El informe de conclusiones recientemente presentado por el Gobierno danés es esperanzador. Según los datos obtenidos, el 43% de las empresas informó sobre RSE por primera vez después de la promulgación de la Ley, y casi la totalidad de las compañías a las que afectaban las nuevas exigencias- un 97%- cumplieron con el requerimiento. Asimismo, destaca el hecho de que un 91% de las empresas reporta sus políticas y acciones, mientras que sólo el 37% comparte los logros y resultados de dichas acciones.

Ciertamente, las medidas requeridas por la Ley danesa contrastan con el panorama de la “RSE pública” en España, caracterizado por el “localismo responsable” y capitaneado por una Ley de Economía Sostenible que para muchos analistas se muestra tibia, difusa y titubeante en sus planteamientos.

FLEXIBILIDAD

Pero todavía hay más. Dinamarca no solamente satisface con especial celo con la demanda de transparencia de los grupos de interés, sino que lidera también el ranking establecido por el Índice de Percepción de la Corrupción que vio la luz el pasado mes de octubre. Además, en el ámbito corporativo, garantiza la satisfacción de los empleados a través de sus políticas de flexiguridad laboral; puesto que en Dinamarca la elevada política fiscal permite que las subvenciones por desempleo duren cuatro años y cubran el 90 por ciento del salario. Asimismo, en caso de agotar esta prestación, existe una asistencia universal de aproximadamente 1.200 euros mensuales para quienes carezcan de cualquier tipo de ingreso.

Tal y como demuestra un estudio elaborado por el l investigador Óscar García Agustín, doctor por la Universidad de la Rioja y la danesa Lise Rolandsen para la Fundación Alternativas basado en el modelo danés de flexiguridad laboral, el modelo danés de flexiguridad ha demostrado también las bondades de la integración en el modelo de negocio de la igualdad de género como parte esencial de las políticas de recursos humanos de las compañías. El estudio apadrinado por la Fundación Alternativas llega a una conclusión similar: en España debe facilitarse la integración a tiempo completo y la igualdad de condiciones de las mujeres, incluyendo políticas de cuidado y un uso más flexible del tiempo. En este sentido, añaden que es necesaria una estrategia integral que combine la flexibilidad en el mercado laboral, la seguridad social y la necesidad de cobertura del cuidado de niños para fomentar la igualdad de género en el mercado laboral.

Sea como fuere, el ejemplo danés empieza a cundir en el resto de Europa. Así, el Gobierno alemán anunciaba esta semana el lanzamiento de un nuevo plan de acción de Responsabilidad Social Empresarial, con el fin de que las compañías reconozcan la RSE y adecuen sus negocios al principio del desarrollo sostenible.El proyecto incluye la promoción de las empresas para lograr que se vinculen comercialmente con otros países.

Autor imagen: Claudio Elias, bajo Licencia de Dominio Público

Lugar de la noticia: 
Madrid

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